Cómo la “masculinidad tóxica” me perjudica como hombre


A menudo se escuchan historias sobre las dificultades de ser una mujer moderna, pero ¿cuánto has leído sobre las desventajas de ser un hombre?

Esta semana ocurrió algo inusual: varios hombres revelaron de forma muy honesta, a través de internet, cómo la llamada “masculinidad tóxica” tiene un impacto negativo en sus vidas.

Fue una inusual oportunidad para muchos de expresar cómo las expectativas sociales sobre dureza, virilidad sexual y reserva emocional llevan al aislamiento, la soledad o simplemente a sentirse incómodos con amigos hombres.

Todo comenzó cuando la columnista y feminista británica Caitlin Moran hizo un llamado a los hombres a través de su cuenta en Twitter para que cuenten sobre los inconvenientes de ser un hombre hoy.

La BBC habló con algunos de los que compartieron sus pensamientos y sentimientos.

“Un Super Bowl para los sentimientos”

James Livitski, de Toronto, Canadá, estaba realmente feliz de que se hablara tan abiertamente sobre el tema en Twitter.

“Es lo que he estado diciendo siempre. Hay un estigma sobre que los hombres hablen de sentimientos. Nacemos pensando que un hombre debería ser ‘duro’ y dejar de lado sus sentimientos porque no es ‘masculino'”.

James, de 32 años, dice que ha visto innumerables veces el impacto de las normas sociales de que los hombres no deben ser emocionales o vulnerables.

“He oído de muchas relaciones que terminan porque el hombre no puede expresar lo que siente”, aseguró.

“Necesitamos estar más abiertos a escuchar cómo se siente un hombre y presionar más para que entiendan que está bien sentir cosas”.

Aunque su propio padre es un “hombre realmente sensible”, dice que a muchos no se les enseña cómo serlo sin temor a ser juzgados.

“Todos somos humanos y todos sentimos. Nunca debes tener miedo de decir lo que te pasa por la cabeza. Los hombres deberían tener un Super Bowl para los sentimientos”, sugiere.

Se ha prestado mayor atención a la salud mental de los hombres en los últimos años.

Una iniciativa británica llamada Campaña contra vivir de forma miserable (Calm -o calma- por sus siglas en inglés) tiene como objetivo desafiar a una cultura que impide que los hombres busquen ayuda cuando la necesitan.

Calm destaca que en Reino Unido el mayor asesino de hombres menores de 45 años es el suicidio.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, los hombres y las mujeres experimentan muchos de los mismos problemas de salud mental, pero los hombres con depresión o ansiedad pueden ocultar emociones y en vez expresar enojo o agresión.

Conexiones perdidas

Otra presión es que los hombres que expresan su amor por la familia o los amigos son considerados afeminados y emasculados, según Phil Chan, un artista digital de California.

Mi papá nunca me dijo que me amaba, aunque sé que lo hace. Tampoco me abrazó nunca. Incluso ahora que tiene más de 80 años, me encantaría que me lo dijera”, cuenta.

“Después de que les conté a mis amigos más cercanos lo que siento por ellos, nos acercó más. ¡Nos abrazamos regularmente!“.

Phil también reveló que cuando cuidaba a su pequeño sobrino, las mujeres en lugares públicos asumían que él no tenía idea de cómo cuidar a un bebé.

En una fiesta con su sobrino un grupo de mujeres lo criticó, dándole instrucciones sobre cómo cambiar y sostener “apropiadamente” al bebé. Le preocupa que esto afecte negativamente las esperanzas de los hombres sobre la paternidad.

Creo que si a los hombres se nos enseñara a ser más vulnerables, podríamos ser más compasivos y empáticos“, sugiere.

Mark Pursey, de 46 años, de Sídney, Australia, también cree que a los hombres les resulta difícil fomentar las amistades cuando conocen a una nueva persona, en contraste con muchas mujeres, que intercambian con entusiasmo información de contacto.

“Definitivamente tengo una lista mental de ‘conexiones perdidas’ donde conocí a un tipo en algún evento y nos llevamos realmente bien. Luego te despides con un ‘nos vemos’ y nunca te vuelves a encontrar”.

Él dice que en muchos casos esto conduce abrumadoramente a la soledad y el aislamiento.

Mark dice que eso se debe a que los hombres “no están aprendiendo a hacer el trabajo emocional” y agrega: “Nos gusta presumir, pero no ponernos con el aburrido trabajo de mantener las relaciones”.

“Es como si todavía necesitáramos que nos organicen citas para jugar”.

Virilidad sexual

Otro tema del que se habló es sobre los hombres que se sienten incómodos cuando sus compañeros revisan burdamente o sexualizan a las mujeres, comentando sobre su apariencia.

“Puede volverse tóxico fácilmente y como hombre se espera que contribuyas. Ha pasado mucho y es muy incómodo. Solamente presenciar ese tipo de conversación me hace sentir sucio”, comentó Alan Gretch, de 21 años, de Nebraska, EE.UU.

Alan dice que estas conversaciones son comunes, especialmente cuando no hay mujeres: “Pueden ir desde ‘esta persona es sexy’ hasta descripciones más gráficas de mujeres”.

Él dice que es difícil desafiar a hombres cuando comienzan con este tipo de expresiones. “O intimidas, o eres intimidado, o permaneces en silencio. Es una situación en la que no puedes ganar”, explica Alan.

La ansiedad sobre las expectativas de virilidad sexual fue mencionada por varios hombres en Twitter.

“La idea de que si no estás: bebiendo mucho, tratando de acostarte con todo lo que se mueve, viviendo y respirando el deporte, resolviendo problemas con violencia, compitiendo con otros hombres para ser el ‘alfa’, entonces no eres un hombre”. escribió Neil Walsh.

Otro usuario agregó que a menudo se hacen suposiciones de avances sexuales cuando en realidad está tratando de ser “solo amigos” con mujeres, aunque reconoció: “Sí, sé que hay muy buenas razones para esto”.

No quiero ser papá

Gin Lowdean, una mujer de Edimburgo, Escocia, reveló que su hijo de 4 años le dijo que no quiere ser papá cuando crezca. En cambio, él “quiere ser una mamá”.

Cuando Gin le señaló que la mayoría de los hombres no se convierten en madres, se entristeció porque “los papás tienen que trabajar todo el tiempo, nunca pueden bailar y nadie los abraza”.

Gin explicó que se sorprendió porque su esposo es muy cariñoso con sus hijos, pero ella presume que su hijo tomó la idea de la guardería y la televisión.

“Su padre estaba devastado, lo abraza todo el tiempo y le encanta bailar”, explicó, agregando que trata de rectificar el problema comprando libros sobre cómo expresar sentimientos e historias que desafían la masculinidad tradicional.

Fuente:  Georgina Rannard, UGC & Social News, Diane Rodriguez

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