CUANDO ERES DIFERENTE


Fuentes: http://www.semana.ec/ediciones/2015/02/15/psicologia/psicologia/cuando-eres-diferente/

CUANDO ERES DIFERENTE

Mariana Romero – Redacción SEMANA
Aunque los rumores circulaban hace mucho tiempo, ha sido la madre del ex campeón olímpico de decatlón del año 1976 la que ha confirmado el proceso de cambio de sexo de su hijo, manifestando que se siente orgullosa de él.
Bruce Jenner, el padrastro de las famosas hermanas Kardashian, que incluso por su hazaña deportiva fue invitado a la Casa Blanca a cenar junto al presidente Gerard Ford, es el personaje del momento, porque después de 20 años de matrimonio llegó a esta radical decisión.
“Que viva su proceso en paz”, dicen las organizaciones trans sobre su actitud. Ahora que tiene 65 años, Jenner (que no se ha identificado como transgénero) se ha dejado crecer el cabello, se operó la nuez de Adán y usa esmalte de uñas.
¿Pero por qué después de tantos años el ex afamado deportista decide mostrar su real identidad sexual?
“Es poco común que las personas esperen tanto para revelar su verdadera identidad sexual”, dice el psiquiatra Germánico Zambrano. “Quizá es que la sociedad se volvió más tolerante”, enfatiza, aunque reconoce que estas revelaciones tardías se viven con mucha depresión. “No se debe vivir una farsa para dar gusto a los demás. Lo correcto es buscar ayuda especializada, para aclarar si se trata de un real transexualismo o no”.
“Todo parece indicar que Jenner está en un proceso de reasignación de sexo, para que su cuerpo se adapte al género con el que se identifique. Eso no quiere decir que recién se percató de que es mujer”, estima la activista Silvia Buendía. “Es probable que siempre lo haya sabido, pero la presión social de ser un ex campeón olímpico, actor y celebridad de pantalla le impidieron visibilizar este hecho”, anota Buendía.
El caso de Jenner demuestra que es posible, en ciertos casos, vivir 60 años con una verdad oculta. Y si usted se pregunta por qué se casó con mujeres, los especialistas solo afirman que la sexualidad humana es amplia y diversa.
Para la psicóloga Mariana Perry, los temas de transexualidad hace 40 años eran considerados casos patológicos. Es decir, se los evaluaba bajo el concepto de anormalidad y como tal debían ser tratados sociológicamente.
Hasta hoy, encontramos en nuestro país a padres que envían a sus hijos a lugares de tratamiento, donde se los atiende como a quienes padecen de alcoholismo. Cuando el tratamiento debe buscar que el propio individuo se pueda reconocer para vivir de la manera más honesta”, explica la profesional.
¿Cómo se vive esta realidad en Ecuador?
Para Diane Rodríguez (32 años), dirigente de Silueta X, una organización de la sociedad civil que trabaja por los derechos humanos de los grupos GLBTI, el asunto es bastante delicado. “Uno desde pequeño se da cuenta de que existe esa diferencia de conducta sexual y yo lo ocultaba para no sufrir discriminación. Cuando tuve 16 años, pensé que era gay, pero estaba equivocada porque un hombre gay se quiere como tal y yo buscaba un reconocimiento femenino porque me quiero a mí misma como mujer”.
Sexo y género
El sexo es con lo que uno nace en su parte genital, pero la identificación de uno mismo dentro de la sociedad es el género, que va con la personalidad y no se puede cambiar. En Ecuador, según el INEC, hay más de 1.000 personas trans en las tres ciudades más grandes, pero de ellos no todos tienen disforia (que antes se conocía como trastorno de la identidad sexual), afirma Rodríguez. Es la sensación de estar en el cuerpo equivocado. La evaluación psiquiátrica debe durar por lo menos dos años, antes de proceder a una operación de reasignación sexual.
Rodríguez trabajó en bancos, una concesionaria de vehículos y un hotel prestigioso. “Los huéspedes me decían ‘señorita’, a pesar de vestir como hombre. Pero un día me llené de valor y me presenté vestido de mujer. Ese día me echaron y los demandé por discriminación. Yo no quería dinero, sino mi reincorporación como chica. El abogado del hotel explicó que en mi cédula decía Luis Benedicto Rodríguez y que ellos le habían dado trabajo a esa persona, no a una mujer. En esa parte tuvieron razón y eso me avocó a esta lucha por el cambio de mi nombre”.
Del sufrimiento nace la activista
“He perseverado por mi identificación y logré cambiar mi nombre en la cédula. Lo que no he conseguido, y por ende todo el colectivo que represento, es que se nos ponga el género con el que nos identificamos, que es lo público. El sexo (que dice que nací varón) debería constar de manera privada en la partida de nacimiento”.
Las personas activistas nacen de las crisis personales, reflexiona Diane Rodríguez, quien está a punto de concluir sus estudios de Psicología. “Cuando voy por el hotel a comprar en la cafetería, mis excompañeros me dicen: ‘Bravo por esa fortaleza tuya’. Lo más grande es que luego de un proceso de diálogo con el Gobierno hemos logrado que reconozcan las uniones de hecho entre personas del mismo sexo”.
“Creo que Ecuador avanza a su propio ritmo. No tenemos matrimonio entre personas del mismo sexo, pero todo será en su debido momento”, concluye la activista.

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