Carta a mi hijo L. Sununu Machado Rodríguez (Tu padre no me deja verte)


Este eres tú, hijo mío. Tú padre no me deja verte.

Llevo desde Diciembre de 2019 sin verte (no por fotos, sino con videollamada donde tenia intercambios contigo). Tú padre me priva de ti y de que me continúes reconociendo como tú madre.

No solo esto, sino a tu abuela y tus tíos, ellos desde hace más de un año. Poco a poco intenta arrebatarme lo único bueno que quedó del pasado y eso, eres tú.

Insisto, esto sucede a pesar que he cumplido con mis obligaciones mensuales, de las cuales tengo respaldo con las transferencias que he hecho, por Western Unión. Un álbum de eso tengo, por si por allí, algún día me quieren desprestigiar. Él quiere más por su puesto, pero he cumplido con mis asignaciones legales. Incluso durante el 2020 lo he hecho a pesar que he sido desprestigiada y nos ha impedido intercambiar entre ambos.

No sé si ese sea el motivo, pero cualquiera que sea este, el daño que provoca en efecto es a mi, a tu abuela y a tus tíos, pero más a ti que al resto.

Quiero que sepas, que estoy dispuesta a defenderme de cada una de las infamias que me hagan, de aquí en adelante.

Es importante que sepas también, que vivo una tortura a pesar que hago como que nada pasa. Sigo mi contribución con el activismo a pesar de tu falta, trato de seguir mis estudios becarios y en medio de un virus, que se ha llevado a mucha gente.

Es una Tortura continuar la vida sin ti. Pero ahora que me priven incluso de verte por videollamadas (la última en diciembre de 2019 de un minuto), me ha achicharrado el corazón y la verdad no lo soporto más.

Me aterra saber encerrada que sucederá ante esta terrible pandemia. Existe esperanza, pero aún es incierto. Y es incierto para mí, para tu abuela y tus tíos. Espero que esto termine pronto.

Quiero que sepas que no tengo porque suplicar a tu padre que me deje verte, porque no tengo porque hacerlo. Pero de lo que jamás voy a permitir, es que se piense que no te quiero, que no te amo y que no te extraño.

No te he dedicado palabras porque como psicóloga se, que en redes sociales quien más muestra sobre un asunto, menos tiene sobre ello. Es falso. Me bastaba con mis diálogos parvularios que tenía contigo y eso era parte de mi vida privada.

La vida privada y menos los problemas se exponen. Pero necesito que quede un antecedente de que siempre he estado pendiente de ti, aunque te digan lo contrario o te llenen tu cabeza de cosas que no son ciertas.

Quizás tú inmadura memoria no recuerde nuestros intercambios. Por eso, me estoy asegurando simplemente de que exista una memoria, sino puedo decírtelo yo misma.

He recibido muchas infamias, ataques y calumnias públicas muy fáciles de desmentir con todo lo que tengo reservado. Sin embargo, por respeto a ti no lo he hecho. He cuidado por más de dos años que esto no suceda, pero en este punto ya es insostenible.

La última vez que mencioné algo sobre ti públicamente, fue hace más de dos años. Deje de hacerlo porque no es saludable andar exponiendo la vida privada de uno como dije, ni mucho menos los dolores o las felicidades. Quizás de vez en cuando, pero eso no debe ser consuetudinario.

Hay mucha gente que no es buena y vive de esto, de las redes, de likes, de me gusta, de me encantan, banalidades y opinología cuando no tienen ni la mínima moral para reconocerse en un espejo. Las redes sociales hacen más falsa la vida.

En mi caso las utilizo frecuentemente para activismo o vida social, rara vez para cosas de la vida privada.

Sin embargo, hoy es diferente. La depresión y el malestar de no tenerte cerca y ahora peor no intercambiar contigo me tiene muy mal. Quizás tiene que ver con el auto-confinamiento por evitar la pandemia, no lo sé. Pero me haces mucha falta.

Esta foto, no es suficiente para mi. No es lo mismo porque para mi, no eres un espectáculo y yo no soy tú espectadora. Necesito mis privilegios de verte como tú madre, como antes por videollamadas.

¡No aguante más!

No sé qué pasará después de esto. Si vendrán más ataques o no, no lo sé y con esta situación que vivimos en la que no sabemos si saldremos vivos de esto o no, me importa poco. Más me importas tú, el poder verte como lo hacía antes de diciembre de 2019.

Finalmente quiero que sepas y cuando puedas leerme tú mismo que, desde el día que no te tengo, vivo infeliz, soy muy infeliz. Nada puede suplir la falta de un hijo. Algún día lo sabrás si deseas y planificas tener los tuyos.

Me haces mucha falta, como tú inocente niñez no tiene, ni tendrá idea.

Con todo el dolor que puede provocar amar a un hijo, Diane, tú madre, lejos de ti.

Autora

Diane Marie Rodríguez Zambrano

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