¡Batalla legal entre la Corporación Mediática y los Gays Ecuatorianos!.


Fuente: http://alternos.la/post.php?p=921

¡Batalla legal entre la Corporación Mediática y los Gays Ecuatorianos!.

La representación estereotipada y negativa de ciudadanos gays o transgéneros en programas de televisión llevó a la Asociación Silueta X a reclamar respeto a un derecho constitucional.

En las calles, en los parlamentos, en los sitios de trabajo, en los medios de comunicación y en la conciencia colectiva; allí se baten las luchas por los derechos de las comunidades LGTBI en América Latina, cada uno de esos espacios está entrelazado con otro. No ha sido fácil, y menos en sociedades tan conservadoras como las de nuestra región, pero hoy se exhiben con orgullo los logros alcanzados en varios países, aunque, como en toda guerra, hay batallas aún por ganar.

Una de esas cruzadas se está dando en Ecuador donde la Asociación Silueta X, que aboga por los derechos LGTBI, interpuso un recurso contra el canal Teleamazonas por considerar que algunos de sus programas de comedia –como La pareja felizVivos y Mi recinto– representan de manera negativa y estereotipada a los miembros de la comunidad LGTBI y difunden contenidos que los discriminan.

La Superintendencia de Información y Comunicación –Supercom– recibió el recurso, y después de revisar el caso sancionó a la estación televisiva que incumplió el lapso para hacer entrega del material audiovisual de esos programas para evaluar su contenido. Aunque Teleamazonas rechaza que se haya negado a colaborar en el caso, y más aún que sus intenciones sean perjudicar a un sector de la población, fue multada por la Supercom, por infringir la Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador que establece: “Toda persona que se sienta afectada por informaciones de un medio de comunicación podrá solicitar copias de los programas o publicaciones. Los medios de comunicación tienen la obligación de atender favorablemente, en un término no mayor a tres días, las solicitudes de entrega de las copias”.

El caso sigue su proceso, pues en efecto el contenido de la programación será analizado,  y de allí surgirán otras acciones legales.  Además de marcar un referente importante en la lucha LGTBI, ha abierto un debate con otros sectores de la población.

Marco legal, lucha ciudadana

Esta polémica ocurre en Ecuador, uno de los países con la legislación más progresista y respetuosa de los derechos de identidad y orientación sexual de la región. Una muestra es el artículo 61 de la Ley Orgánica de Comunicación que establece como contenido discriminatorio “todo mensaje que se difunda por cualquier medio de comunicación que connote distinción, exclusión o restricción basada en razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil. Idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio­económica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad o diferencia física y otras que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los Instrumentos internacionales de derechos humanos, o que incite a la realización de actos discriminatorios o hagan apología de la discriminación”.

Pero aunque la legislación en Ecuador ha dado grandes pasos, incluso inimaginables en otras naciones, ¿son suficientes las leyes para garantizar el respeto a los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual?

Diane Rodríguez, presidenta de la Asociación Silueta X  –demandante en el caso de Teleamazonas– admite que más que eso se requiere un cambio cultural. “Eso solo se consigue a través de la inclusión en programas educativos y en campañas de concientización de las personas LGBTI y sus derechos. Pero eso debe ir acompañado de todo este proceso de leyes si no, lamentablemente, no podremos avanzar”, declaró a Alternos.

Así, no es un secreto la gran distancia que aún existe en Ecuador entre el reconocimiento constitucional y legal de esos derechos y su aplicación. Otro ejemplo que contribuye a entender que las leyes no decretan la tolerancia y el respeto, ni siquiera si existe la amenaza de que las sanciones pueden llegar a pagarse con prisión, está en el Código Penal de ese país, el cual ha incluido en su capítulo sobre delitos de odio los crímenes de orientación e identidad sexual.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo estableció, en enero de 2008, el derecho de cambio de nombre y sexo de las personas transexuales sin necesidad de juicio ni de reasignación genital.

En Quito, por ejemplo, la municipalidad emitió una ordenanza referente a la inclusión de la diversidad sexual LGTBI; en Guayaquil, Diane Rodríguez comenta que está permitida la unión de hecho entre personas del mismo sexo, pero solo son reconocidas en 5 notarías de las 42 que hay en la ciudad. Por lo tanto, es una lucha que no termina al momento de quedar plasmada en leyes ni estatutos ni ordenanzas. Es una batalla que se da a diario en cada instancia para recordarle a las autoridades que los logros de estos últimos años no son letra muerta. Sin embargo, la Ley de Identidad de Género –aprobada en varios países de América Latina– aún espera por los legisladores.

“Existe una vulneración constitucional”, afirma Diane Rodríguez, de Silueta X. “Hay avances legales pero falta aún que se concreten en la realidad. Pienso que las leyes deben ir de la mano de campañas de sensibilización para que puedan entrar mucho más fácilmente en el imaginario social y pueda contribuirse de esa forma a la verdadera inclusión social”, agrega.

Respeto vs censura

Las acciones de Silueta X contra Teleamazonas han dado origen también a un debate, aunque haya una legislación que ampare a la comunidad LGTBI y parezca estar de su lado en este caso. La organización política Ruptura –colectivo político que se autodefine como “un proceso en construcción, una provocación para trabajar por una democracia distinta, radical y profunda” – y que fue el partido por el cual la luchadora social se postuló a las elecciones de la Asamblea en 2013, declaró que no apoya la queja de Silueta X contra los programas cómicos en la televisión ecuatoriana.

Aun cuando admite y critica que en programas televisivos en efecto hay contenidos que estereotipan y, por ende, discriminan “y no compartimos mucho su contenido, sus lenguajes y sus relatos”, discrepan de Rodríguez y la ONG que representa en dos aspectos: que se limite al logro de una sanción, y “que no sea el criterio de una persona o un grupo el que se imponga y el que decida sobre las preferencias de sociedad ecuatoriana en su conjunto”.

En el partido añaden: “Es saludable que se abra el debate sobre la calidad de nuestra producción nacional, la responsabilidad de los medios de comunicación, la responsabilidad de la audiencia y las distintas estrategias que como sociedad somos capaces de construir para superar el machismo, la violencia, la homofobia y el racismo. Sin embargo, no participamos de la estrategia de la “censura” y el fortalecimiento de los censores; pues no se puede precautelar unos derechos conculcando otros”.

Esa es, en definitiva, otra brecha que se abre en la defensa de los derechos de la comunidad LGTBI como parte de la sociedad.

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